| Una ciudad moderna
Pero la ciudad de Zafra no solo vive de su pasado. Tiene una hermosa realidad que ha
logrado conjugar lo antiguo con lo nuevo, el pasado con lo actual, la historia anquilosada
en iglesias y palacios con el movimiento vital de un dinamismo progresista y moderno. La
pintoresca belleza de su población ha sido, siempre admirada por todos aquellos que
suelen contemplar con ojos de apreciación estática los va]ores de las civilizaciones
anteriores.
Si el casco antiguo de la ciudad fue declarada Conjunto Histórico Artístico por una
orden ministerial de fecha de 20 de mayo de 1965, al margen de este conjunto se ha
desarrollado una expansión. y un ordenamiento urbano que le han hecho convertirse en
lugar de agradable convivencia, que le proporcionan sus amplías calles y avenidas, sus
extensas nuevas plazas y sus frondosos jardines.
El comienzo de este desarrollo urbano de la población tuvo lugar, a partir del año
1912, con la construcción de la llamada, Plaza de España, trazada con gran. amplitud en
el lugar que era el Campo de Sevilla tras las viejas murallas, lugar donde antiguamente se
celebraban los afamados mercados y convocatorias feriales de tanta raigambre en Zafra.
Con posterioridad a la Guerra Civil a partir de la década de los cincuenta, la ciudad
ha ido buscando los espacios abiertos y, en base a un moderno plan urbanístico, se ha
creado un nuevo concepto moderno y práctico de la vida ciudadana, Zafra ya no es la villa
amurallada con calles recoletas y tortuosas que constituyen su viejo casco, sino que unos
aires renovadores van configurando la nueva ciudad con la creación de numerosas barriadas
de viviendas, que han acrecentado enormemente su recinto urbano, lo que favorece su
condición de ciudad de servicios, por la capacidad, de aparcamientos y los numerosos
lugares de expansión y convivencia.
Zafra, ciudad de Ferias y Mercados
Desde sus orígenes, Zafra ofrecía un enclave adecuado para ser un centro artesanal,
comercial y mercantil., y así lo entendieron los moriscos, cuando instalaron en esta
población un importante zoco, que se vería continuado por las afamadas ferias
periódicas con compraventa de ganado y enseres del campo, que los reyes cristianos
concedieron a Zafra y a sus señores, los condes y duques de Feria. Estas se extienden
desde las remotas fechas del año 1380 por merced del rey Juan I; en 1395 por Enrique III;
en 1453 por Juan II; en 1490 por los Reyes Católicos; en 1510 por Juana la Loca, y por
último, en 1709 por Felipe V, que concedió a la población y sus señores estos mercados
anuales a perpetuidad.
Con esta tradición seis veces centenaria, la Feria de San Miguel de Zafra se ha venido
manteniendo con la afluencia de mercaderes y ganaderos de toda España, que acudían a la
ciudad con productos de sus regiones para ser vendidos o intercambiados en Zafra, y desde
su rodeo se exportaron los ingentes rebaños de ganados que fueron a poblar extensiones de
las Américas y hasta de la lejana Australia. Con el transcurrir del tiempo y el cambio de
orientación mercantil y ganadera, la feria de Zafra también mudó su signo,
convirtiéndose en uno de los principales centros ganaderos de España. 1os mercados de
siglos atrás, con sus recursos de gallardas mulas, como instrumentos vitales de trabajo,
iban a ser sustituidos por la nueva maquinaria, que el hombre utilizaba para trabajar ].a
tierra.
Pero la ganadería en sus especies de merino, vacuno cerda, con sus nuevos métodos de
cría ofrecía un prometedor futuro en el que había que tener en cuenta, no sólo la
cantidad sino la calidad en la selección de sus razas, para la mejor explotación de sus
productos.
Desde el año l966 se han venido celebrando las ferias con un nuevo concepto mercantil,
de alcance regional y nacional, hasta llegar a conseguir en los últimos años el
importante y decisivo carácter de internacionalidad, para cuya ejecución se han
construido unos nuevos edificios, naves de exposición, y de subastas, que están
consideradas como el mejor recinto ferial del país.
Unida a este certamen se celebra por las mismas fechas de San Miguel un completo
Mercado Comercial e Industrial, donde se expone una completa gama de todos los adelantos
para la faenas del campo y una serie de productos derivados de la agricultura ganadería.
A partir de la fecha simbólica de 1992, la Feria de Zafra sufrió una transformación
en sus estructuras y en su celebración, adquiriendo el carácter de internacional y
siendo considerada cómo uno de los más importantes encuentros de ganaderos y
agricultores de toda Europa.
La afluencia multitudinaria de personas de todas las regiones circunvecinas, sus
características mercantiles y la variopinta serie de acontecimientos y encuentros entre
los profesionales de la ganadería y de la agricultura, la cuantía de sus subastas que
marcan las pautas para el. mercado nacional, y la calidad de los ejemplares que en ella se
exhiben y subastan, le han conferido a la Feria de Zafra una importancia de tal magnitud,
con la que se destaca en el mundo mercantil y agrícola del sur de la península.
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